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domingo, 17 de julio de 2011

Distinto lugar

lugar

lugar


Un lugar en el que cuelgan de las ramas de un pequeño arbolito gotas de lluvia con margaritas blancas crece ella, una pequeña niña con cabellos rubios. Largos, muchas veces trenzados por las manos de sus querida madre, la que le da todo su cariño. Su padre antes de morir le dejo en herencia este pequeño lugar a su pequeña hija. Le construyo un pequeño columpio en el que en estos años han crecido unas enredaderas  de las que salen pequeñas florecillas rosas. Ahora la niña pasa ahí sus mañanas de verano sentada en su pequeño asiento de piedra adornado por cojines blancos, debajo del gran árbol envuelto por una gran cinta de seda blanca que le da sombra para leer las historias que le dejo escritas su padre.

martes, 7 de junio de 2011

Capaz

Quiero ser capaz de llegar a tocar el cielo con la punta de los dedos, con mi soplo de viento, con la melodía de mi voz, con esos recuerdos que guardo en la pequeña cajita en mi corazón. Los recuerdo que siempre estarán presentes pase lo que pase.
Capaz de volar con tan solo desearlo. Seré capaz de no poder olvidar lo que me importa de verdad. Capaz de no dejarte caer nunca. De no volver a tropezar con la misma piedra del camino. Seré capaz de bailarle al viento tu dulce cantar. Capaz de no reconocer la palabra incapaz.  De no rendirme sin acabar la batalla ya comenzada. Seré capaz de seguir hacía delante sin mirar atrás.  
Seré capaz.


Caramelos

jueves, 19 de mayo de 2011

Mi deseo, tú deseo, su deseo.

Cuando cae un soplo de un diente de león, un deseo nace y abre sus puertas ante ti.
Tú, sin dudarlo, atraviesas esas puertas, y le susurras al cielo tu ansiado deseo. Sí, ese deseo que le corresponde a él, tu felicidad.
Ganas un deseo con tan solo un soplo. Ese deseo que puede ser mío, tuyo o suyo. El deseo que luego se lleva el viento, lejos, muy lejos. Recorrerá todo el mundo hasta llegar a estar tres metros sobre el cielo. Volará hasta llegar a la otra punta del universo; al infinito y más allá.

Diente de león

martes, 17 de mayo de 2011

Perdona si te llamo amor

No puedo estar cerca de ti sin poder pensar en ti, tus actitudes, tus defectos, tus manías… Esos defectos no son importantes, no cuentan para mi, son pequeños altibajos que te hacen ser perfecto. Esa persona con sus manías, esas manías  que te hacen ser una persona excepcional.
Nunca supe explicar bien lo que sentía, no me salían las palabras y lo poco que decía era una milésima parte de lo que de verdad pensaba.
Seguro que algún día te diré lo que siento por ti, pero ese día por ahora es impensable en mi vida.
Así que Perdona si te llamo Amor. 

Perdona si te llamo amor

lunes, 9 de mayo de 2011

Un lugar llamado Aquí

Las personas desaparecen todos los días, algunas porque eligen dejar atrás sus antiguas vidas, y otras por razones más dramáticas. Las cosas también desaparecen: guantes, teléfonos, calcetines,maletas,...
En cada caso alguien o algo es dejado atrás. Siempre queda alguien preguntándose que habrá sucedido, por que se marchará... Tantas preguntas que no tienen una respuesta exacta, después de ser formuladas.
¿Donde van las personas desaparecidas?

Relax

sábado, 7 de mayo de 2011

Volar

volar

Sueño poder volar. Volar libre. Volar para tocar las nubes blancas, como algodón, un algodón suave y esponjoso. Volar sin rumbo. Volar detrás de un globo rojo, perdido, en forma de corazón, con una cinta de color blanca de raso, larga con lacitos de color cereza brillante.  En solo un segundo, parar sobre una roca para observar todo a tu alrededor, indiscretamente. Recorrer el mundo desde las alturas. Desde lo más alto. Hacer una competición con el rascacielo más grande del mundo, haber quién llega más alto. Conocer mundo. Volar solamente con el simple motivo de ser feliz, más feliz de lo que soy.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Helados California

Me estoy muriendo por tener ahora un helado California. Con sirope de plátano, con su color amarillo que brilla al ponerlo al sol y debajo el color del helado blanco y rosa, de nata y fresa.
Mmmm...
Un coche de helado California con color rojo caramelo como el sirope rojizo de cereza que pides para que pruebe tu paladar. Y esas estrellas de un blanco de nata del helado encima de la cinta azul que recorre todo el camión.
Sabor que no se te olvida.
Esa bandera en forma de helado de nata que va delante a lo alto, enfrente del capó.
Una de las preguntas que más significa en esta situación: "¿En cono o en vasito?"
Y la más importante: "¿Qué sirope le pongo?"
Y tu tardas en elegirlo, porque hay una lista de tantos sabores y colores.
Después de pagarlo, cogerlo y sentarte en un banco a ver la gente que pasa delante tuyo, he imaginar de donde vienen y a donde van.
Esperar sentada para despedirte del coche California que pasa a vender sus deliciosos y sabrosos helados a otro lugar de la ciudad.
Después de unos días encontrártelo de nuevo en el mismo sitio de la semana pasada y no poder resistirte a dejar de comprar uno de nuevo.

California

domingo, 6 de febrero de 2011

Un año para crecer

recuerdo**

Todos tratamos de una forma u otra de encontrar el camino pero, como decía un clásico, no llega antes el que va más rápido, sino el que sabe a donde va. En ese sentido, los triunfadores serán los luche, que tengan sueños e ilusiones.
Si nos detenemos por un momento nos daremos cuenta que gran parte de lo que vivimos falta una cosa, confianza. La confianza es lo que necesitamos, porque es un  modo de que nosotros también crezcamos. La comprensión, porque entender al otro es clave.

recuerdo

domingo, 31 de octubre de 2010

HALLOWEEN: Historias de Fenómenos Paranormales





                                                                                                                                                          
Cuando Ana era pequeña iba a visitar a su abuela. La casa estaba construida encima de un viejo cementerio, donde existía una tumba de una chica que se había tirado a en un pozo. Si se quedaba en su casa, dormía en la habitación de la abuela, porque se oían ruidos raros. La abuela le decía que eran ratas en la despensa. Pero cuando Ana fue creciendo se dio cuenta que no podían ser ratas porque los ruidos se oían muy fuertes y la despensa  estaba muy lejos. Cuando la abuela murió la casa se la quedó un tío de ella.
Él decía que no necesitaba despertador porque todas, todas las mañanas alguien lo llamaban por su nombre y le tocaba para que se levantara. Pero nunca, nunca veía quien era.